Casi excelente fue mi fin de semana en Mar del Plata alentando al más grande. Lo único que opacó mi estadía fue el resultado injusto, porque dominamos todo el partido, pero justo porque no tuvimos la capacidad para definirlo. No me voy a detener a analizar lo futbolístico porque en este blog me gusta más hablar del folklore, de la gente, del partido en las tribunas.
Hubo varias cosas que me sorprendieron y a continuación las voy a contar. Primero que nada, llegando a Camet a eso de las 10 AM, paramos en una estación de servicio YPF (Nacional y Popular) y al lado había un auto con 3 o 4 hinchas de River que bajaron a cargar nafta y agua para el mate y a estirar las piernas con sus respectivas camperas y pantalones de River al igual que yo. Una vez retomada la ruta 2 hacia el destino y llegado a la ciudad portuaria, la gente de River copando Mardel fue, como de costumbre cuando River juega allá, lo primero que vi cuando llegué. Mucha gente en la rambla, camisetas en todas las calles, autos con banderas, muchos anticipados que llegaron el sábado para aprovechar el finde largo y no sólo para ver a River (claro que esa fue la excusa para pasar el finde largo en la ciudad portuaria). Llegué, entré en el hotel y mientras esperaba que limpien las habitaciones agarré un diario que había por ahí, "La Capital" decía. Entonces lo abrí y lo ojeé. Decía que River estaba hospedándose en el hotel Sainte Jeanne y que por la mañana iba a estar entrenando en Kimberley. Entonces mi hermano lo agarró y me dijo para ir a ver el entrenamiento. Estaba comenzando a lloviznar y le dije que si, agarramos el auto y fuimos. Llegando a Kimberley vimos en la esquina que había 2 chicos en la parada del colectivo y les preguntamos si estaban entrenando, con cara de desilusión me dijeron que no, que hablaron con un señor en el club y les dijo que entrenaban en las afueras de Mar del Plata. Entonces me decidí a ir para el hotel a esperarlos que lleguen. Llegamos al hotel y a los 10 minutos de estar esperándolos debajo de la lluvia llegaron en el clásico Chevallier que los trasporta a todos lados. Luego de saludos y frases de aliento, retomé para el hotel a terminar de dejar las cosas y a buscar a mi otro hermano para ir a comer algo. Salimos y la segunda cosa que me sorprendió fue la cantidad de hinchas que veía por la calle, en cada cuadra había 4 hinchas de River más o menos.
Me levanté el domingo y salimos a caminar por la rambla para apreciar la belleza del Mar Argentino. La rambla estaba vestida de River, o por lo menos eso parecía. Se asemejaba a Udaondo y Alcorta en días de partidos, tanta gente de River había que mi vieja fácilmente me podía confundir con los borrachos que estaban, desde temprano, tomando fernet, que ni siquiera habían dormido, o eso parecía por la cantidad de gente recostada en las parecitas de cemento que lindaban con la arena y el mar. Seguimos caminando y a la altura de los lobos marinos de cemento (uno vestía la banda roja de aerosol) era donde más gente de River se agrupaba. Pasando el torreón, en la feria, las camisetas y gente de River que deambulaban por la calle seguía siendo la misma que en toda la feliz o tal vez mayor aún. Y fue ahí donde vi al único hincha de Aldosivi (fuera del estadio) el cual venía acompañado de otro hombre al lado que nos dijo (a mi y a mi hermano), "no nos vamos a pelear desde temprano no?", y yo contesté con toda normalidad, "¿Porque nos vamos a pelear, por tener distintos colores?". Soy completamente anti-violencia.
Domingo a la tarde, se acercaba la hora de ir al Minella, entre micros y combis repletas de hinchas de River, me acerqué a la calle Canosa (por donde entraba toda la gente de River) y me sorprendió otra cosa más. Todas las localidades, plateas y populares, entraban por la misma calle, ya se que siempre fue así pero en otra oportunidad cuando estuve en el Minella no había tanta desorganización. Mucha gente en la única calle de ingreso al estadio, logré pasar el único control que había, entré al playón (que une todas las tribunas) seguí de largo y fui hasta el ingreso a la platea descubierta. Una vez adentro, miraba la cantidad de gente que había de Aldosivi y me di cuenta que muchos eran hinchas de River que fueron totalmente de "civiles". De hecho se juntaron unas 40, 50 personas en la puerta que conecta la platea de Aldosivi con la de River y convencieron a los policías que estaban en la reja de que les abran la puerta porque eran todos hinchas de River. Lograron pasar, y luego un muchacho que vendía cosas les dijo a mi hermano que lo mismo había pasado en el partido de verano entre River - Estudiantes pero que no los dejaron pasar y muchos hinchas de Estudiantes se acercaron a la puerta y les dijeron de todo a los hinchas para que vuelvan a la platea pincha.
Una vez finalizado el partido, me fui a comer algo a "lo de carlitos" el famoso restaurante que hace panqueques rellenos, pero no los panqueques que putean al chori y después gritan el gol que hace, sino los panqueques salados. Todos los negocios estaban repletos de gente de River aún después del partido, y de esa forma estuvo Mar del Plata durante todo el fin de semana, 110.000 turistas se acercaron a la ciudad del atlántico, que por cierto, está hermosa.
Más linda estuvo vestida roja y blanca, con River como protagonista del finde y su gente copando la ciudad como todas en las que juega el millonario. "A donde vayas siempre estaremos"
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